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DOMINGO XXXIV DEL TIEMPO ORDINARIO -CRISTO REY-

DOMINGO XXXIV DEL TIEMPO ORDINARIO -CRISTO REY-

«CRISTO VENCE, CRISTO REINA, CRISTO IMPERA»

 

CITAS BÍBLICAS: Dan 7, 13-14 * Ap 1, 5-8 * Jn 18, 33b-37

En su carta a los Colosenses san Pablo nos dice refiriéndose a Cristo: «Todo fue creado por él y para él. Él existe con anterioridad a todo, y todo se mantiene en él.  Él es también la Cabeza del Cuerpo, de la Iglesia: Él es el Principio, el Primogénito de entre los muertos, y así es el primero en todo, porque Dios tuvo a bien hacer residir en él toda la Plenitud».

Esta palabra de san Pablo viene a refrendar la solemnidad que hoy, último domingo del año litúrgico, celebra la Iglesia: la solemnidad de Cristo Rey. No podía ser de otra manera. La historia de salvación halla su culmen mostrando al Señor Jesús, que en su primera venida vino en humildad y pobreza, dispuesto a morir cargando con todos nuestros pecados, como Rey y Señor de todo lo creado. Dice san Pablo: «Todo fue creado por él y para él y todo se mantiene en él». En su carta a los Corintios dirá también san Pablo: «Cristo tiene que reinar hasta que Dios haga de sus enemigos estrado de sus pies».

Lo que hemos afirmado está fuera de toda discusión, pero, aunque es cierto, nosotros podemos preguntarnos ¿cómo afecta esta realeza de Cristo a nuestra vida de cada día? ¿De qué me sirve el hecho de que Cristo sea el Rey de todo lo creado? La clave para responder a estas preguntas la encontramos en la segunda lectura de hoy, cuando dice san pablo que «será aniquilado todo principado poder y fuerza… y el último enemigo aniquilado será la muerte».

Nuestra vida, por el mal uso que hemos hecho de nuestra libertad, se halla dominada por el demonio, el mundo y la carne, que son los enemigos que nos someten a esclavitud y que nos tienen bajo el dominio de la muerte. Nada podemos hacer para librarnos de ellos. Pero, las entrañas de misericordia de nuestro Padre-Dios, se han conmovido ante nuestro sufrimiento y nos han suscitado un Salvador, Cristo-Jesús, que, con su Pasión, Muerte y Resurrección, se ha convertido en nuestro ayudador y ha sido constituido por el Padre como Señor y Kirios de todo lo que nos oprime y esclaviza.

¿Qué significa esto? Significa que, con toda seguridad, tú tienes en tu vida situaciones, acontecimientos, inclinaciones personales, que no te gustan y que con frecuencia te fastidian. Quieres evitarlos o por lo menos ignorarlos y, sin embargo, no puedes. Ese genio que más de una vez te ha jugado una mala pasada, esa inclinación o ese vicio que te domina y que tú procuras que nadie conozca. Esa situación familiar que te es imposible soportar o ese carácter dominante de tu suegra o tu suegro, que te saca de las casillas. Esa forma de ser de tus hijos que te hace sufrir y que escapa a tu control. Esa enfermedad que te hace presente tu impotencia y que te está amargando la vida… ¿Cuántas cosas más hacen que tu vida no sea lo que a ti te gustaría? Añade las que quieras. Lo cierto es que, aunque te cueste reconocerlo, no eres feliz y procuras emborracharte, distraerte, alienarte, con la televisión, el futbol o cualquier otra diversión, con tal de aparcar los problemas que te preocupan.

La noticia que hoy te traemos es que esa situación particular a la que tú no puedes hacer frente, tiene solución. Dios-Padre, que te ha creado para ser feliz, ha dispuesto que allí donde tú no puedes llegar con tu esfuerzo, llegue el poder de su Hijo Jesucristo al que ha nombrado Rey del Universo. Rey de tu mal genio, rey de tu sexualidad descontrolada, rey de tu falta de trabajo, rey tu enfermedad y también rey de la muerte. Lo que para ti es imposible se vuelve posible con su ayuda. No estás solo. Él está a tu lado esperando que tú le digas: Señor, no puedo más, ayúdame. Haz la prueba. Invoca su nombre, su poder, y te aseguro que no quedarás confundido.  

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