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DOMINGO XIII DEL TIEMPO ORDINARIO

DOMINGO XIII DEL TIEMPO ORDINARIO

«NO TEMAS; BASTA QUE TENGAS FE»

 

CITAS BÍBLICAS: Sb 1, 13-15; 2, 23-24 * 2Cor 8, 7.9.13-15 * Mc 5, 21-43

En el evangelio de hoy san Marcos nos narra dos signos, como suele decir san Juan, o milagros realizados por el Señor Jesús.

El Señor ha pasado con sus discípulos a la otra orilla del lago y una gran multitud les rodea. De pronto un hombre, llamado Jairo, jefe de la sinagoga, se echa a sus pies y le dice: «Mi hija está en las últimas; ven, pon las manos sobre ella, para que se cure». Jesús, acompañado por mucha gente, marcha con él a su casa.

Por el camino, en un momento dado, el Señor se detiene y pregunta: «¿Quién me ha tocado el manto?». Los discípulos lo miran con extrañeza y le dicen: «Ves como te apretuja la gente y preguntas: ¿quién me ha tocado?

¿Qué había ocurrido? Sencillamente, una mujer que sufría desde hacía años pérdidas de sangre y que había gastado su fortuna en médicos sin lograr curarse, había pensado: “Si logro tocarle el manto, quedaré sana”. Y así ocurre efectivamente. La mujer, viéndose descubierta, se acerca asustada y temblorosa y se echa a los pies del Señor que le dice: «Hija tu fe te ha curado. Vete en paz y con salud».

En esto llegan unos sirvientes de la casa de Jairo y le dicen: «Tu hija ha muerto. ¿Para qué molestar más al maestro?». El Señor alcanza a oír lo que hablan y dice a Jairo: «No temas; basta que tengas fe». El desenlace de este evangelio ya lo conocemos.

Por dos veces en este evangelio el Señor Jesús hace alusión a la fe. A la hemorroísa le dice: «Tu fe te ha curado». Es que esta mujer ha descubierto en el Maestro al enviado del Padre para sanar a los enfermos. Ella, que ha buscado la salud gastando todos sus bienes sin conseguirlo, tiene la certeza de que solo con tocar su manto quedará sana. Yo me pregunto, ¿nos acercamos nosotros así al Señor? ¿Creemos ciertamente que tiene poder para ayudarnos? ¿Estamos convencidos de que cuando rezamos el Señor está presente y nos escucha, o nuestra oración es una mera rutina más? El Señor Jesús dice en el evangelio: «Todo cuanto pidáis con fe en la oración, lo recibiréis». Si la Palabra de Dios no falla, si siempre halla cumplimiento, entonces, ¿a qué se debe, pues, que nuestra oración no dé los frutos apetecidos? Sencillamente a que nuestra oración no pasa de ser una mera costumbre, una rutina más en nuestra vida de fe.

También a Jairo, el jefe de la sinagoga, le invita el Señor a tener fe. Cuando le comunican la muerte de su hija, el Señor Jesús le dice: «No temas; basta que tengas fe». En esta vida todos hemos atravesado por momentos difíciles. Acontecimientos que nos desbordan y que superan con mucho nuestras fuerzas. Son momentos en los que nos encontramos solos por completo. Momentos en que las palabras de consuelo o ánimo de los que nos rodean, muchas veces no pasan de ser meras palabras. En esos momentos las palabras del Señor resuenan para cada uno de nosotros. ¿Has sabido escucharlas? La fe no es un concepto etéreo, no es algo que flota en el aire. La fe es certeza, como la de la mujer del evangelio. La raíz de la palabra fe significa apoyarse en lo seguro. Tener experiencia de la presencia del Señor Resucitado siempre dispuesto a echarnos una mano, a ayudarnos. Esa es la fe que mueve montañas, porque montañas son para nosotros los acontecimientos que nos desbordan y superan. Escuchemos pues las palabras del Señor. Van dirigidas a ti y a mí: «No temas; basta que tengas fe». Creamos, por tanto, en su palabra.

 


 


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